Arte y poder en la España del Siglo de Oro

Las Meninas or The Family of Philip IV, c.1656 (oil on canvas) by Velazquez, Diego Rodriguez de Silva y (1599-1660); 316×276 cm; Prado, Madrid, Spain; Spanish, out of copyright


Dossier : Arte y poder en la España del Siglo de Oro

Este dossier permite a los estudiantes de CPGE 1 LSH un estudio de obras pictóricas, fragmentos de obras teatrales de Calderón de la Barca y Buero Vallejo, de una novela de Arturo Pérez Reverte así como de un artículo de prensa a partir del visionado del documental El cuadro de Andrés Sanz (2019), proyectado  en la 25 edición del festival Cinespaña celebrado  la primera semana de octubre.
El cuadro es un documental sobre Las Meninas de Velázquez, la obra de arte más interpretada de la historia. Es también una película de misterio que convierte a los espectadores en detectives y les guía por un laberinto de pistas que van desentrañando historiadores, conservadores, arquitectos, críticos y artstas, para conducirnos a la revelación de sus secretos, a la vez que van despejando algunas dudas que se convierten en dudas mayores.
Un largometraje original que nos revela además las relaciones entre arte y poder, al recordarnos la ambición del propio Velázquez por ascender socialmente en la corte de Felipe IV, tal como lo evoca el dramaturgo Buero Vallejo ( autor estudiado en el programa ENS Lyon 2017) en su obra epónima de 1960.
Pero  sobre todo nos da la oportunidad de sumirnos en la España del Siglo de Oro, en particular en el reinado de los últimos Hasburgos : época de la figura del valido todopoderoso, de grandes escritores en un país donde todavía nunca se ponía el sol.

1. Velázquez y la atracción del pode
2. Buero Vallejo, Las Meninas 1a part
3. Foucault, Les mots et les choses
4. Calderón, monólogo de Segismundo
5.  La vida es sueño: entre la polémica…
6.  Quevedo, soneto LXIII

https://www.youtube.com/watch?v=_Dxt_AulQxY Trailer du documentaire El cuadro d’Andrés Sanz
https://www.youtube.com/watch?v=3cqdOhuboC4 Las Meninas, Museo nacional del Prado.



1. Velázquez y la atracción del poder
Los museos cierran sus puertas, pero la contemplación del arte sigue abierta. Cada día, destacamos una obra visitable en la red y surgida del diálogo entre dos creadores. Hoy: ‘Retrato del Papa Inocencio X’, de Velázquez, el favorito de GiacomettiEl museo fue el hábitat de Alberto Giacometti. Decía que interrogaba cada obra “intensa, largamente”, una tras otra, para “aguzar la mirada”. “Cuando te propones copiar ves mejor la cosa”, le dijo al historiador del arte Pierre Scheneider. El día que el escultor conoció Las Meninas”y Las hilanderas no tuvo esa calma con la que degustaba a los maestros antiguos: tuvo que vérselas con la muchedumbre del Museo de Bellas Artes de Ginebra, donde habían llegado los camiones con las joyas del Museo del Prado, huyendo de la Guerra Civil y de los bombardeos franquistas. Las taquillas del museo suizo registraron más de 345.000 visitantes entre junio y agosto de 1939. El éxito se clausuró unos días antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, a Giacometti le gustó más Las hilanderas. Pero, de Velázquez, su preferido siempre fue –como el de su amigo Francis Bacon– el Retrato del Papa Inocencio X, que el artista sevillano pintó en 1650, durante su segundo viaje a Roma. La Galería Doria Pamphili, en Roma, conserva ese cuadro en su colección. El lienzo puede verse en su página web durante el cierre temporal de ese museo privado.Velázquez viajaba por segunda vez a la capital italiana y, veinte años después del primero, “perseguía ganarse el favor papal con vistas a sus aspiraciones al hábito de Santiago”, cuenta Javier Portús, jefe de conservación de pintura española hasta 1800 del Museo del Prado. Al servicio al rey Felipe IV había aprendido que la gloria del pintor –y de la pintura– dependía del contacto con los poderosos. Ellos avalaban con rapidez honor, prestigio y reconocimiento. Así que Velázquez apostó por el retrato, género que le abría las puertas de los despachos de los todopoderosos. Para escalar hasta el Papa repitió la misma jugada que usó para convencer a Felipe IV. Si entonces el cebo fue el retrato de Juan de Fonseca –sumiller de cortina del rey–, en Roma se sirvió del arrogante retrato de Juan de Pareja, que se expuso públicamente –justo ayer, día de San José, hace 350 años– en el Panteón. Ni era un encargo ni, probablemente, colmara el deseo de Velázquez de poseer un recuerdo de su antiguo esclavo. El Papa picó.Ante él posaron los principales miembros de la corte papal y, entre agosto y septiembre de aquel año, Inocencio X. Velázquez mostró una vez más su interés para camuflarse en los gustos de sus clientes y se olvidó de la frialdad emocional con la que se hacían representar los Austrias. Tocaba enfatizar la intimidad de los protagonistas y, en este caso, dejar que aflorase la ansiedad del pontífice. La imponente pintura se exhibe hoy en las salas de este majestuoso palazzo como símbolo de la máxima autoridad y, por tanto, como negación del resto de los retratos. Porque son un aparato de exclusión: se erigen en el reconocimiento, pero es imposible reconocerse en ellos. Velázquez remató su conquista en el papel que sostiene el pontífice, donde incluyó una de las escasas firmas de su carrera.
El País
, sección Cultura, 20.03.2020

2. Buero Vallejo, Las Meninas 1a part

EL REY – Velázquez no es un rebelde.
EL MARQUES – Ante vos, no, señor : no es tan necio. Ante mí, de quien recibe justas órdenes, solo muestra desdén y desobedencia.
EL REY – Es un excelente pintor.
EL MARQUES – (señala a Nardi, que permaneció apartado.) Si vuestra majestad da su venia al maestro Nardi para que hable en mi lugar, él podrá señalar, como excelente pintor que también es, algunas condiciones extrañas que nos parece advertir en el cuadro que « l sevillano »  pretende pintar.
EL REY – ( Después de un momento.) Acercaos, maestro Nardi.
NARDI – (Se acerca y se inclina.) Señor…
EL REY – Ya en otra ocasión Carducho y vos me hablasteis injustamente de Velázquez. ¿Qué tenéis que decirme ahora de la pintura que se dispone a ejecutar ? Medid vuestras palabras.
NARDI – Señor, si volviera a errar, a vuestra benignidad me acojo. Solo me mueve el deseo de servir lealmente a vuestra majestad.
EL REY – Hablad.
NARDI – Si no me constara el amor que don Diego profesa al trono, diría que se mofaba con esa pintura de su misión de pintor de cámara.
EL REY – Es una pintura de las infantas.
NARDI – Pero…nada respetuosa…La falta de solemnidad en sus actitudes las hace parecer simples damas de la Corte : los servidores, los enanos y hasta el mismo perro parecen no menos importantes que ellas…( EL REY vuelve a sentarse. NARDI  titubea, mas sigue hablando.)  Tampoco se escoge el adecuado país para el fondo, o al menos el ligar palatino que corresponda a la grandeza de vuestras reales hijas, sino un destartalado obrador de pintura con un gran bastidor bien visible porque…porque…
EL REY – Continuad.
EL MARQUES – Con la venia de vuestra majestad lo haré yo, pues sé lo que la prudencia del maestro vacila en decir. Un gran bastidor en el que el propio « sevillano » se pinta. Lo más intolerable es que representa la glorificación de Velázquez  pintada por el propio Velázquez. Y sus altezas, y todo lo demás, están de visita en el obrador de este fatuo.
NARDI – Más bien resulta por ello un cuadro de criados insolentes que de personas reales, señor.
EL MARQUES – Justo. Y donde el más soberbio de ellos, con los pinceles en la mano, confirma la desmesurada idea que de sí mismo tiene.
NARDI – Confío en que don Diego no llegará a pintarlo en tamaño tan solemne ; pues sería, si vuestra majestad me consiente un símil literario, como si don Pedro Calderón hubiese escrito une de sus grandes comedias… en prosa.
ELMARQUES – No confío yo tanto en la cordura de un hombre que acaso ha osado en su fuero interno creerse no inferior ni a la suprema grandeza de vuestra majestad.
EL REY – ( Airado.) ¿ Qué ?
EL MARQUES – Parece que él mismo ha dicho, señor, que sus majestades se reflejarían en el espejo. No he encontrado lugar más mezquino para vuestras majestades en el cuadro, mientras él mismo se retrata en gran tamaño. No me sorprende : yo nunca oí a Velázquez, y dudo que vuestra majestad los haya oído, aquellos justos elogios que el amor del vasallo debe a tan excelso monarca y que le han prodigado ingenios en nada inferiores a Velázquez. (  EL REY los mira a los dos, pensativo)
Antonio Buero Vallejo, Las Meninas (parte primera), 1960

3. Foucault, Les mots et les choses


Mais peut-être est-il temps de nommer enfin cette image qui apparaît au fond du  miroir, et que le peintre contemple en avant du tableau. Peut-être vaut-il mieux fixer une bonne fois l’identité des personnages présents ou indiqués, pour ne pas nous embrouiller à l’infini dans ces désignations flottantes, un peu abstraites, toujours susceptibles d’équivoques et de dédoublements : « le peintre », « les personnages », « les modèles », « les spectateurs », « les images ». Au lieu de poursuivre sans terme un langage fatalement inadéquat au visible, il suffirait de dire que Vélasquez a composé un tableau ; qu’en ce tableau il s’est représenté lui-même, dans son atelier, ou dans un salon de l’Escurial, en train de peindre deux personnages que l’infante Marguerite vient contempler, entourée de duègnes, de suivantes, de courtisans et de nains ; qu’à ce groupe on peut très précisément attribuer des noms : la tradition reconnaît ici Doña Maria Agustina Sarimiente, la-bàs Nieto, au premier plan Nicolaso Pertusato, bouffon italien. Il suffirait d’ajouter que les deux personnages qui servent de modèles au peintre ne sont pas visibles, au moins directement ; mais qu’on peut les apercevoir dans une glace ; qu’il s’agit à n’en pas douter du roi Philippe IV et de son épouse Marianna.
Ces noms propres formeraient d’utiles repères, éviteraient des désignations ambigües ; ils nous diraient en tout cas ce que regarde le peintre, et avec  lui la plupart des personnages du tableau. Mais le rapport du langage à la peinture est un rapport infini. Non pas que la parole soit immédiate, et en face du visible dans un déficit qu’elle s’efforcerait  en vain de rattraper. Ils sont irréductibles l’un à l’autre : on a beau dire ce qu’on voit, ce qu’on voit ne loge jamais dans ce qu’on dit, et on a beau faire voir, par des images, des métaphores, des comparaisons, ce qu’on est en train de dire, le lieu où elles resplendissent n’est pas celui que déploient les yeux, mais celui que définissent les successions de la syntaxe. Or le nom propre, dans ce jeu, n’est qu’un artifice : il permet de montrer du doigt, c’est-à-dire de faire passer subrepticement de l’espace où l’on parle à l’espace où l’on regarde, c’est-à-dire de les refermer commodément l’un sur l’autre comme s’ils étaient adéquats. Mais si on veut maintenir ouvert le rapport du langage et du visible, si on veut parler  non pas à l’encontre mais à partir de leur incompatibilité, de manière à rester au plus proche de l’un et de l’autre, alors il faut effacer les noms propres et se maintenir dans l’infini de la tâche. C’est peut-être par l’intermédiaire de ce langage gris, anonyme, toujours méticuleux et répétitif parce que trop large, que la peinture, petit à petit, allumera ses clartés.
Il faut donc feindre de ne pas savoir qui se reflétera au fond de la glace, et interroger ce reflet au ras de son existence.
Michel Foucault, Les mots et les choses, chap.I Les suivantes (1966)


4. Calderón, monólogo de Segismundo

Habla Segismundo

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,    
esta furia, esta ambición              1165
por si alguna vez soñamos.   
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,           
que el vivir sólo es soñar;       
y la experiencia me enseña         1170
que el hombre que vive sueña           
lo que es hasta despertar.      
Sueña el rey que es rey, y vive      
con este engaño mandando,  
disponiendo y gobernando;         1175
y este aplauso que recibe     
prestado, en el viento escribe,           
y en cenizas le convierte        
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar,     1180
viendo que ha de despertar    
en el sueño de la muerte!       
Sueña el rico en su riqueza            
que más cuidados le ofrece;  
sueña el pobre que padece          1185
su miseria y su pobreza;        
sueña el que a medrar empieza,        
sueña el que afana y pretende,          
sueña el que agravia y ofende;          
y en el mundo, en conclusión,     1190
todos sueñan lo que son,       
aunque ninguno lo entiende.   
Yo sueño que estoy aquí    
destas prisiones cargado,      
y soñé que en otro estado         1195
más lisonjero me vi.    
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,        
y el mayor bien es pequeño;     1200
que toda la vida es sueño,      
y los sueños, sueños son.    
 
Calderón de la Barca
La vida es sueño (Jornada II), 1636



5. La vida es sueño: entre la polémica teológica y el problema de la ciencia humana

El motor trágico de La vida es sueño radica en el problema del destino: tragedia del destino, de la confusa circularidad de observar el dramático cumplimiento de un hecho preestablecido. Se inserta la obra dentro de un candente contexto histórico: el problema de la predestinación. Basilio teme el cumplimiento de un horóscopo. Y en Calderón éste suele producirse con una demoledora literalidad irónica: el rey acabará vencido a los pies de Segismundo.
Lo cierto es que La vida es sueño aprovecha la relación milenaria entre el poder y la astrología para examinar lúcidamente la dialéctica entre la metáfora el orden macrocósmico del mundo y una racionalidad despótica, la de Basilio, dispuesto a ordenar bajo ese falaz modelo la existencia individual de su hijo y, de paso, el mantenimiento a ultranza del poder.
El escenario se presta a la controversia de auxiliis: la polémica teológica entre los jesuitas (que valoraban la inteligencia, voluntad y libre albedrío del individuo con el apoyo eficaz de la gracia divina que, de ese modo, no le impide la libertad de elegir), y los dominicos (que, por oposición, se mostraban defensores de la total omnipotencia y justicia divinas). Calderón, formado en los jesuitas, sigue, naturalmente, esta tendencia optimista que permite al hombre, a través de una peripecia o drama, enfrentarse al orden negativo del hado. De nuevo, como era de esperar, opera la poderosa capacidad sincrética de Calderón para subordinar una concepción filosófica a la ley cristiana. Nuestro autor percibe la grandiosidad de la lucha trágica del hombre -microcosmos- frente al universo -macrocosmos- centrando la situación dramática en el problema de la existencia humana que se explica por el dilema platónico razón (orden universal) vs. Pasión (la voluntad humana que puede quebrar la fatalidad), explicitado en diversos textos.[…]
El esquema semántico de la soledad de Segismundo, el vértigo (entre oscuro y racionalizador) de su soliloquio, o, en definitiva, su violencia, provienen precisamente de un saber, de esa educación recibida de Clotaldo (en este sentido un fantasmático Basilio, un segundo padre) que le hace inferir de una moral positiva y natural, de un conocimiento de un cosmos ordenado que intuye en su entorno (y que nombra en forma de universo estable en sus famosas décimas) la conciencia de reconocerse víctima de una sinrazón. La violencia de Segismundo (y, en consecuencia, su rebeldía), lejos de explicarse por el puro instinto, se origina también en el propio saber o, por mejor decir, en el no tener derecho a saber.
La vida es sueño como teoría del conocimiento y como ética pragmática
La confluencia de la preocupación pedagógica de Platón (con referencia, sobre todo, y esto es importante, a la educación de los gobernantes) y el desarrollo dramático de La vida es sueño supone poner en relación los libros VI y VII de la República (mito de la caverna).
Belleza y conocimiento, bien y saber, trazan así el círculo de la teoría calderoniana de la realidad construida sobre los principios epistemológicos no ya sólo del conocer sino del reconocer la realidad, inscribirla en una epistemé prudencialista, alimentada por el desengaño (que no es patrimonio exclusivo ni degradante de la cultura barroca). Con este punto de partida (la constatación paradójica de que mis percepciones me pueden engañar) se puede llegar a dos terrenos: la seguridad de la conciencia o la seguridad de la moral. Sobre 1635, Calderón, rodeado de la gran tramoya del barroco español opta por la segunda. En 1641, René Descartes opta por el primer absoluto: el imperativo de la seguridad humana del pensar que crea la conciencia. La duda metódica teatral, ese drama o metateatro que dirige Basilio en un doloroso experimento pedagógico prudencialista, descubre la solución española a la cuestión teórica de cómo enfrentarse al conocimiento y a la realidad: el realismo ético. Aprender actuando en la existencia real. Poner en duda, a estas alturas, que no tiene sentido comparar las indagaciones paralelas de Calderón y Descartes sobre una eventual teoría de la percepción (implicados ambos en la crisis de un contexto histórico europeo en la que difícilmente se delimitaba lo científico y lo moral), es poco aceptable. En la frontera de la modernidad, quizá en lados que sería difícil atribuir a cada uno, ambos intentaron mostrar, en magníficas parábolas literarias, que sobre el error no puede levantarse el edificio de la verdad. Y que la pasión, como todo lo humano, puede someterse a sistema. Pero, eso sí, se trata de un sistema de profundo pragmatismo. Un pragmatismo casi kantiano. Ante la teatralizada imposición de una dudosa realidad se arriesga Calderón por una ética práctica.
Evangelina Rodríguez Cuadros, www.cervantesvirtual.com

6.  Quevedo, soneto LXIII

Describe la vida miserable de los palacios,
y las costumbres de los poderosos que en ellos favorecen
Para entrar en palacio las afrentas,
¡oh Licionio!, son grandes, y mayores
las que dentro conservan los favores
y las dichas mentidas y violentas.

Los puestos en que juzgas que te aumentas
menos gustos producen que temores,
y vendido al desdén de los señores,
pocas horas de vida y de paz cuentas.

No te queda deudor de beneficio
quien te comunicare cosa honesta;
y sólo alcanzarás puesto y oficio

de quien su iniquidad te manifiesta;
a quien, cuando quisieres, de algún vicio
pudieres acusarle sin respuesta.

Francisco de Quevedo, El Parnaso, XXVIII op.post (1648)

7. VERSION
Algo nos une mucho más que Zara o Starbucks

La exposición Velázquez, Rembrandt, Vermeer…puede estar terminando, pero nos va a dejar una lección que no solo deberíamos colgar de nuestro encefalograma, plano o convexo, sino del ADN. Una modificación genética de nuestra idiosincrasia para incorporar algunos efectos beneficiosos de la historia no nos vendría mal en esta Europa enfrentada.
El Museo del Prado ha exhibido en estos meses cuadros memorables de Velázquez, Rembrandt y Vermeer y nos ha demostrado algo importante: si nos creíamos diferentes, enfrentados, parte de ramas contrapuestas de un mismo tiempo, nos equivocamos, porque compartimos un universo de miradas y valores que nos aproximan enormemente. ¿A que les suena? Pero no estamos hablando del Brexit, ni de Salvini, ni de Hungría, no.
Hablamos del siglo XVII, de los Países Bajos y España. Mientras ambos batallaban en la guerra de los Ochenta Años, pintores contemporáneos como los tres citados y otros como Murillo, Hals o Zurbarán miraban a su lienzo en territorios tan lejanos y enfrentados para plasmar, sin embargo, pensamientos parecidos. Los países estaban de espaldas. Pero las miradas confluían.
Mucho antes de que los escaparates de Zara, Starbucks o Dolce & Gabana nos recordaran que, en Londres, Ámsterdam o Moscú pisamos una misma globalidad, esos maestros pintaron parecidos gremios, oficios, bufones, mendigos, hogares y bodegones. No era Rembrandt más sobrio que Velázquez ni las callejuelas de Delft menos coloridas que las de Sevilla.
Alejandro Vergara, el artífice de la exposición, planteaba en Babelia una cuestión de hondura: “¿Y si el valor de una obra fuese justamente, no que se acerca a nosotros, sino que nos lleva lejos?”. Pregunta magistral, sí, para colgar también en el encefalograma.. Atrevámonos a esa modificación genética porque urge aprender esa lección.
Berna González Harbour, El País , 20.09.2019

8. Le peintre, le roi et les spectateurs

Pour se représenter ainsi, au centre optique d’une scène dont le tableau en tant qu’artefact est le sujet principal, comme l’ordonnateur d’une expérience visuelle éblouissante dont les protagonistes, du chien et de l’enfant au roi et à la reine, sont les auxiliaires et les complices, il fallait que Velázquez ait une position sociale élevée ou du moins qu’il puisse y aspirer en confiance avec le souverain. Il fallait également qu’il ait une conscience aiguë de la relation entre la construction de l’espace pictural et celle de l’espace social. Cette conscience vient de l’histoire de la peinture et de la connaissance qu’il en avait en tant que curateur des collections royales.
Dans Les Vexations de l’art (Gallimard), Svetlana Alpers décrit Les Ménines comme «un tableau de spectateur». Où est le peintre quand il peint? Où est le modèle quand il pose? Que voit l’un et que voit l’autre pendant l’exécution; et après, quand ils peuvent tous les deux contempler le résultat? Que se passe-t-il quand des tiers voient le travail dans l’atelier ou le tableau terminé? Certains artistes ont représenté explicitement la relation entre le peintre, le modèle, le spectateur et le tableau.
Quelle est la vérité des Ménines, quel est ce tableau que Velázquez a peint tel que nous le voyons? Velázquez fait un pas de plus. Il s’interroge et nous questionne sur l’image et la vérité. Tout se dérobe et tournoie, le sujet, la scène, les personnages… Une seule chose reste ferme et certaine, la place créée devant le tableau, celle du roi et de la reine qui regardent, du peintre et du spectateur mis à côté du couple royal et qui regardent aussi, inégaux partout dans la vie, remis à égalité dans cet espace créé grâce au pouvoir de la peinture. Le dispositif tourne à plein régime. Ils voient tous la même chose. Mais que font-ils pour la comprendre?

Le Temps (Genève), 2016

Anglais : Ressources numériques




Marielle Soler

Dans le but de consolider le lien classes préparatoires aux grandes écoles et  universités, le lycée Saint Sernin offre aux étudiants de CPGE la possibilité d’assister à des colloques universitaires incluant notamment des rencontres avec des écrivains anglophones. Les rencontres ci-dessous ont eu lieu  dans le cadre du séminaire « Poéthiques » organisé par  Nathalie Cochoy, professeur de littérature américaine (CAS) et Jean-Yves Laurichesse, professeur de littérature française (PLH-ELH) à l’Université Toulouse Jean Jaurès.


– 2015 : One-day symposium “Small Town America” Université Toulouse – Jean Jaurès, 6 novembre 2015
Claire Cazajous-Augé and Jérémy Potier
– 2015 : Programme Journée d’études poétiques


Essay : The Ambition of the Short Story

By Steven Millhauser

Oct. 3, 2008

The short story — how modest in bearing! How unassuming in manner! It sits there quietly, eyes lowered, almost as if trying not to be noticed. And if it should somehow attract your attention, it says quickly, in a brave little self-deprecating voice alive to all the possibilities of disappointment: “I’m not a novel, you know. Not even a short one. If that’s what you’re looking for, you don’t want me.” Rarely has one form so dominated another. And we understand, we nod our heads knowingly: here in America, size is power. The novel is the Wal-Mart, the Incredible Hulk, the jumbo jet of literature. The novel is insatiable — it wants to devour the world. What’s left for the poor short story to do? It can cultivate its garden, practice meditation, water the geraniums in the window box. It can take a course in creative nonfiction. It can do whatever it likes, so long as it doesn’t forget its place — so long as it keeps quiet and stays out of the way. “Hoo ha!” cries the novel. “Here ah come!” The short story is always ducking for cover. The novel buys up the land, cuts down the trees, puts up the condos. The short story scampers across a lawn, squeezes under a fence.
Of course there are virtues associated with smallness. Even the novel will grant as much. Large things tend to be unwieldy, clumsy, crude; smallness is the realm of elegance and grace. It’s also the realm of perfection. The novel is exhaustive by nature; but the world is inexhaustible; therefore the novel, that Faustian striver, can never attain its desire. The short story by contrast is inherently selective. By excluding almost everything, it can give perfect shape to what remains. And the short story can even lay claim to a kind of completeness that eludes the novel — after the initial act of radical exclusion, it can include all of the little that’s left. The novel, when it remembers the short story at all, is pleased to be generous. “I admire you,” it says, placing its big rough hand over its heart. “No kidding. You’re so — you’re so —” So pretty! So svelte! So high class! And smart, too. The novel can hardly contain itself. After all, what difference does it make? It’s nothing but talk. What the novel cares about is vastness, is power. Deep in its heart, it disdains the short story, which makes do with so little. It has no use for the short story’s austerity, its suppression of appetite, its refusals and renunciations. The novel wants things. It wants territory. It wants the whole world. Perfection is the consolation of those who have nothing else.
So much for the short story. Modest in its pretensions, shyly proud of its petite virtues, a trifle anxious in relation to its brash rival, it contents itself with sitting back and letting the novel take on the big world. And yet, and yet. That modest pose — am I mistaken, or is it a little overdone? Those glancing-away looks — do they contain a touch of slyness? Can it be that the little short story dares to have ambitions of its own? If so, it will never admit them openly, because of a sharp instinct for self-protection, a long habit of secrecy bred by oppression. In a world ruled by swaggering novels, smallness has learned to make its way cautiously. We will have to intuit its secret. I imagine the short story harboring a wish. I imagine the short story saying to the novel: You can have everything — everything — all I ask is a single grain of sand. The novel, with a careless shrug, a shrug both cheerful and contemptuous, grants the wish.
But that grain of sand is the story’s way out. That grain of sand is the story’s salvation. I take my cue from William Blake : “To see a world in a grain of sand.” Think of it: the world in a grain of sand; which is to say, every part of the world, however small, contains the world entirely. Or to put it another way: if you concentrate your attention on some apparently insignificant portion of the world, you will find, deep within it, nothing less than the world itself. In that single grain of sand lies the beach that contains the grain of sand. In that single grain of sand lies the ocean that dashes against the beach, the ship that sails the ocean, the sun that shines down on the ship, the interstellar winds, a teaspoon in Kansas, the structure of the universe. And there you have the ambition of the short story, the terrible ambition that lies behind its fraudulent modesty: to body forth the whole world. The short story believes in transformation. It believes in hidden powers. The novel prefers things in plain view. It has no patience with individual grains of sand, which glitter but are difficult to see. The novel wants to sweep everything into its mighty embrace — shores, mountains, continents. But it can never succeed, because the world is vaster than a novel, the world rushes away at every point. The novel leaps restlessly from place to place, always hungry, always dissatisfied, always fearful of coming to an end — because when it stops, exhausted but never at peace, the world will have escaped it. The short story concentrates on its grain of sand, in the fierce belief that there — right there, in the palm of its hand — lies the universe. It seeks to know that grain of sand the way a lover seeks to know the face of the beloved. It looks for the moment when the grain of sand reveals its true nature. In that moment of mystic expansion, when the macrocosmic flower bursts from the microcosmic seed, the short story feels its power. It becomes bigger than itself. It becomes bigger than the novel. It becomes as big as the universe. Therein lies the immodesty of the short story, its secret aggression. Its method is revelation. Its littleness is the agency of its power. The ponderous mass of the novel strikes it as the laughable image of weakness. The short story apologizes for nothing. It exults in its shortness. It wants to be shorter still. It wants to be a single word. If it could find that word, if it could utter that syllable, the entire universe would blaze up out of it with a roar. That is the outrageous ambition of the short story, that is its deepest faith, that is the greatness of its smallness.

En torno a Manuel de Falla

Los estudiantes de CPGE 2  Espagnol spécialité propusieron un taller de traducción a los estudiantes LSH LVA alrededor  de Maurice Ravel y Manuel de Falla cuyas obras se interpretaron en un concierto al que asistieron en La Halle aux Grains el 10.01. Los talleres se organizaron los lunes 13 y 20 de enero.

Article intégral EN TORNO A MANUEL DE FALLA


THEME SPECIALITE        A GRENADE AVEC MANUEL DE FALLA

 

L’après midi du dimanche il y a tertulia chez Don Manuel. La plupart de nos amis communs, entre autres Don Fernando de los Ríos[1], depuis un grand personnage du nouveau régime, y accouraient. Comme on peut bien le penser, ce n’était pas la politique qui nous occupait, c’étaient des souvenirs, littéraires ou personnels, des voyages, des projets d’embellissements pour Grenade, telle trouvaille chez des fripiers, jusqu’à ce que, à la requête générale, Don Manuel se mît au piano. Tous les virtuoses qui, de par le monde, jouent sa musique en brillant auraient bien dû être parmi nous.

Peut-être y aurait-il eu quelqu’un à être éclairé par « ces étincelles jaillies du silex », ainsi que dit Paul Valéry de cette musique. Feu subtil, feu pur : l’image convient à l’auteur du Cimetière Marin. Hélas ! Rien qu’à voir le musicien de Grenade, nous ne pouvons nous empêcher de penser qu’elle renchérit un peu sur la vérité. La musique de Falla, cette musique qui nous fascine contre la flamme et nous exalte comme elle, qui chante pour nous, non plus comme la mer pour le poète, mais bien l’évanouissement de « l’âme consumée », cette musique n’est pas un feu sans aliment : elle vit de son auteur, elle l’use et le dévore. La figure de Falla, si mince, si émaciée, nous apparaît de plus en plus réduite en strict support d’une âme. Nous voudrions croire que c’est la maladie qui le mine ainsi. La maladie, il y a toujours recours contre elle. Mais au mal secret qui a nom sublimité, quel remède ? Falla nous en voudra de déceler ce mal ou du moins de lui donner un nom. Ou plutôt, non, il ne nous en voudra pas : il s’en voudra.

Il y a des moments où nous nous demandons si l’artiste assez pur, assez oublieux de soi pour regretter que l’œuvre d’art ne soit point anonyme et pour le souhaiter, ne se reproche pas d’être l’occasion de tant de joie et de tant d’enthousiasme. Et nous ne jurerions pas que, dans le fond de son cœur, de son cœur de croyant, il n’en demande pas pardon à Dieu.

Si quelqu’un, après cela, l’imaginait replié, vivant dans sa retraite à l’écart et à l’abri du monde, il se tromperait fort. Jamais l’expression « d’écho sonore »  appliquée à un artiste, n’a été plus vraie, plus littéralement vraie. Ah si seulement cette communication de Manuel de Falla avec le dehors n’était qu’esthétique ! S’il savait, s’il pouvait rester impassible ! Mais il ne peut pas. Devant une qualité d’âme si haute, devant une conscience qui donne le pas sur l’humain à tout autre intérêt, fût-ce la création artistique, on demeure confondu à la fois de vénération et de regret.

Mathilde Pomès, La Revue Musicale n°145, 1934.

[1] Originaire de la province de Grenade, grand ami de Falla et García Lorca. Homme politique, député socialiste et successivement Ministre de la Justice,  de l’Education et  de l’Intérieur dans les premiers gouvernements de la II République Espagnole entre 1931 et 1933.


 

THEME SPECIALITE        A GRENADE AVEC MANUEL DE FALLA

L’après midi du dimanche il y a tertulia chez Don Manuel. La plupart de nos amis communs, entre autres Don Fernando de los Ríos[1], depuis un grand personnage du nouveau régime, y accouraient. Comme on peut bien le penser, ce n’était pas la politique qui nous occupait, c’étaient des souvenirs, littéraires ou personnels, des voyages, des projets d’embellissements pour Grenade, telle trouvaille chez des fripiers, jusqu’à ce que, à la requête générale, Don Manuel se mît au piano. Tous les virtuoses qui, de par le monde, jouent sa musique en brillant auraient bien dû être parmi nous.

Peut-être y aurait-il eu quelqu’un à être éclairé par « ces étincelles jaillies du silex », ainsi que dit Paul Valéry de cette musique. Feu subtil, feu pur : l’image convient à l’auteur du Cimetière Marin. Hélas ! Rien qu’à voir le musicien de Grenade, nous ne pouvons nous empêcher de penser qu’elle renchérit un peu sur la vérité. La musique de Falla, cette musique qui nous fascine contre la flamme et nous exalte comme elle, qui chante pour nous, non plus comme la mer pour le poète, mais bien l’évanouissement de « l’âme consumée », cette musique n’est pas un feu sans aliment : elle vit de son auteur, elle l’use et le dévore. La figure de Falla, si mince, si émaciée, nous apparaît de plus en plus réduite en strict support d’une âme. Nous voudrions croire que c’est la maladie qui le mine ainsi. La maladie, il y a toujours recours contre elle. Mais au mal secret qui a nom sublimité, quel remède ? Falla nous en voudra de déceler ce mal ou du moins de lui donner un nom. Ou plutôt, non, il ne nous en voudra pas : il s’en voudra.

Il y a des moments où nous nous demandons si l’artiste assez pur, assez oublieux de soi pour regretter que l’œuvre d’art ne soit point anonyme et pour le souhaiter, ne se reproche pas d’être l’occasion de tant de joie et de tant d’enthousiasme. Et nous ne jurerions pas que, dans le fond de son cœur, de son cœur de croyant, il n’en demande pas pardon à Dieu.

Si quelqu’un, après cela, l’imaginait replié, vivant dans sa retraite à l’écart et à l’abri du monde, il se tromperait fort. Jamais l’expression « d’écho sonore »  appliquée à un artiste, n’a été plus vraie, plus littéralement vraie. Ah si seulement cette communication de Manuel de Falla avec le dehors n’était qu’esthétique ! S’il savait, s’il pouvait rester impassible ! Mais il ne peut pas. Devant une qualité d’âme si haute, devant une conscience qui donne le pas sur l’humain à tout autre intérêt, fût-ce la création artistique, on demeure confondu à la fois de vénération et de regret.

                                                                  Mathilde Pomès, La Revue Musicale n°145, 1934.

[1] Originaire de la province de Grenade, grand ami de Falla et García Lorca. Homme politique, député socialiste et successivement Ministre de la Justice,  de l’Education et  de l’Intérieur dans les premiers gouvernements de la II République Espagnole entre 1931 et 1933.

Article intégral EN TORNO A MANUEL DE FALLA

La Guerra Civil : de la muerte de Antonio Machado al compromiso de dos intelectuales franceses relevantes, François Mauriac y Georges Bernanos

La Guerra Civil : de la muerte de Antonio Machado al compromiso de dos intelectuales franceses relevantes, François Mauriac y Georges Bernanos.

Ludovic Dagostin

Article intégral PDF La Guerra Civil – de la muerte de Antonio Machado al compromiso de dos intelectuales franceses relevantes, François Mauriac y Georges Bernanos


Los 80 de Machado

Esta movida de multitudes de la política en precampaña coindice con el 80º aniversario de la muerte de Antonio Machado en Colliure (Francia). Allá quedó enterrado. El poeta cruzó por los Pirineos con un abrigazo grande y la madre en los brazos. En el gabán, antes de darle tierra, le hallaron un papel con un verso anotado a lápiz: «Estos días azules, y este sol de la infancia». Esa es la última huella, el dígito final de su poesía. A Machado (Antonio) lo empujaron a la nómina del exilio, la derrota y la tristeza, todo junto. Pero no lo han callado.Sucede con algunos poetas que sobreviven al fragor de la bandera y la pancarta. Son los que lanzan las palabras más lejos que la vida. Los honestos. Los mágicos. Los de grande fervor social porque en sus palabras cabemos todos. Porque en la plaza íntima de las palabras encontramos la forma de decir lo que afuera no se dice de igual modo. O no se dice. Faltan poetas de verdad. Sobran mujeres y hombres de mentira. Políticas y políticos. Una parte de la calle está muy sensibilizada para la poesía. Es la más social de los esquejes de la literatura. No por la soflama, sino por la verdad que lleva a cuestas cuando la lleva.Buscando citar a un poeta (fray Luis de León), quien escribió el libro que se ha perpetrado Pedro Sánchez, citó alegremente a otro (san Juan de la Cruz). Sucede cuando no se ha leído a ninguno. Este es el nivel. La política fatiga porque todo lo que cuenta es muy probable que no sea cierto o que nunca suceda. Que leyendo en voz alta un verso, se asesine por debajo de la mesa la poesía. Así se hace el oficio, dejando cada vez unas heladas más largas en el corazón.No sé si estoy muy solo también en esto: la pereza ante lo que asoma como hilo musical en los próximos meses resulta desalentadora. Mítines, promesas, telediarios, debates a cuatro, a tres, a dos… Qué más da. Ni la extrema derecha, que es el abrigo de la vieja derecha de siempre dado la vuelta, anima esto. Algunos colegas van dando aviso de lo que van a votar. Les envidio. En este exacto momento del jueves, a las 19.53, descreo sin pliegues de su mercancía congelada. Y fantaseo con la idea de que si salgo de casa el domingo grande de urnas es por probar el placer de llegar al sitio y volverme. Yo creo que sí. Más por tedio que otra cosa. Más por fatiga de lo mismo que por un vicio de derrota. Como dice el inmejorable Manuel Villanueva: «Estamos remontando, pero por el lado que no es». Machado sigue teniendo razón. Nos guarde Dios.

                          Antonio Lucas, El Mundo sección Opinión, 22 de febrero de 2019.

Machado, el refugiado

Se cumplen 80 años de la muerte de Antonio Machado en el pueblo francés de Colliure, adonde llegó huyendo del avance del ejército franquista

Hoy se cumplen 80 años de la muerte de Antonio Machado en el pueblo francés de Colliure, adonde llegó huyendo del avance del ejército franquista al final de la Guerra Civil y tras pasar la frontera en condiciones penosas en pleno invierno. En condiciones parecidas o incluso peores cruzaron los Pirineos 470.000 personas en apenas mes y medio en una huida a la que hoy se conoce en Francia por su nombre español: La Retirada. Aquel éxodo apresurado desbordó una región que en 1939 tenía 250.000 habitantes y cuyas autoridades improvisaron campos de concentración que a veces no eran más que una playa rodeada de alambre de espino y custodiada por guardias.

El primero en abrirse fue el de Argelès-sur-Mer, que llegó a alojar a 100.000 personas. A él acudirá este domingo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una jornada que incluye visitas a las tumbas de Machado en Colliure y de Manuel Azaña en Montauban. El homenaje de Sánchez, el primero de este tipo que realiza un presidente en ejercicio, se suma a las continuas peregrinaciones anónimas a la modesta sepultura del poeta —convertido desde hace décadas en símbolo del exilio republicano— y a los actos promovidos por los descendientes de los exiliados. Exposiciones, conferencias y marchas simbólicas por los llamados “lugares de la memoria” recordarán durante todo el año un acontecimiento traumático en la historia europea: la crisis humanitaria que culminó la guerra desatada por el golpe de Estado de Franco.

En Francia, la tensión entre resistencia y colaboracionismo, gloria y vergüenza, hizo que la memoria histórica del siglo XX también pasara por su particular travesía del desierto. Sin embargo, al contrario que en España, hoy permanece al margen del debate político. Ochenta años después de una acogida entre temerosa y cruel por parte de las autoridades —compensada en ocasiones por la solidaridad de muchos particulares—, el país vecino ha hecho suyo de manera ejemplar el recuerdo de la penosa llegada de miles de refugiados que, en muchos casos, terminaron por instalarse en su territorio y convertirse en ciudadanos franceses. Se calcula que 70.000 de los que cambiaron de país en enero y febrero de 1939 eran menores de edad. Sería injusto que España —la gobierne quien la gobierne— se desentendiera por segunda vez de ellos y de sus hijos y nietos. También lo sería que aquella estampida de seres humanos que huían de la represión quedase petrificada como un mero hecho del pasado. El poeta Tomás Segovia, que fue niño del exilio, escribió que la memoria de la diáspora de 1939 solo serviría de algo si se tenía presente que el desamparo de los españoles que llegaron a Francia huyendo de la persecución para verse desposeídos de sus derechos es el mismo que sufren los refugiados que continúan a diario llegando a Europa.

                                           Alejandro Ruesga, El País, 22 de febrero de 2019.

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Approches des sciences humaines 2022


Equipe pédagogique :
Jean-Paul Coujou
Jean-Jacques Delfour
Muriel Rossetti

–  Paul Bénichou, Morales du grand siècle, Gallimard, coll. « Folio essais », 313 p. 
– Françoise Héritier, Masculin/Féminin I : La pensée de la différence, Odile Jacob, coll. « Poches sciences humaines », 326 p. 
–  Antoine Berman, L’épreuve de l’étranger. Culture et traduction dans l’Allemagne romantique, Gallimard, coll. « Tel », 322 p. 
–  Howard S. Becker, Les mondes de l’art, Paris, Flammarion, coll. « Champs Arts », 380 p. 

Etudes cinématographiques et audiovisuel (LSH) : option


Option Etudes cinématographiques et audiovisuel

Professeure :
Marie-Hélène Méaux

A qui s’adresse cet enseignement ?

Cette option ne s’adresse pas seulement aux anciens élèves de l’option obligatoire cinéma-audiovisuel désireux de prolonger leur cursus de cinéma au niveau supérieur ; elle ne nécessite pas non plus d’expérience préalable de pratique cinématographique. Elle est ouverte à tous les élèves admis en classe préparatoire littéraire, passionnés de cinéma et désireux de développer un solide niveau de culture théorique et pratique en cinéma. Il s’agit de faire preuve d’une authentique cinéphilie et de sérieuses capacités de travail.

Quels contenus d’enseignement en cinéma audiovisuel ?

L’enseignement est de 4 heures hebdomadaires et a pour objet de donner aux élèves une formation théorique et pratique. En hypokhâgne, il s’agit donc d’aborder l’art cinématographique à travers une approche théorique (cours d’histoire et d’esthétique du cinéma, projections en salles, recherches, festivals et rencontres avec des professionnels…) mais également en tant que pratique, en prenant en charge la réalisation de formes brèves, de l’écriture au montage. Le programme de l’option cinéma se décline en quatre grands domaines complémentaires et articulés les uns avec les autres, et s’articule avec les autres enseignements proposés en lettres, philosophie, langues et histoire :
– Approche esthétique : acquisition des notions essentielles du langage cinématographique et audiovisuel, dans ses dimensions poétique, stylistique, sémantique à travers des analyses d’œuvres.
– Approche historique et théorique : histoire de l’art de la représentation (images et sons), grandes écoles esthétiques, grands courants critiques…
– Approche économique : découverte des systèmes industriels et commerciaux du cinéma et de l’audiovisuel.  Travail en partenariat avec la Cinémathèque et réflexion sur la médiation culturelle, la programmation. Une initiation au cadre juridique et institutionnel de la production et de la diffusion des images et des sons.
– Création et réalisation pratique : initiation à la prise de vues, à la prise de son ; initiation à l’écriture et au montage.

Quels débouchés ?

Cet enseignement prépare au concours d’entrée de l’ENS Lyon  (LSH) qui propose des épreuves de cinéma à l’écrit et à l’oral depuis le concours 2004 et qui a vocation à former des enseignants-chercheurs en cinéma.
Il permet également de se présenter à des concours d’entrée d’écoles de cinéma comme l’Ecole Nationale Supérieure des Métiers de l’Image et du Son (FEMIS), Louis Lumière ou l’INSAS.

Quels partenariats ?

Cinémathèque de Toulouse et l’ESAV  sont partenaires du lycée Saint-Sernin depuis la conception du projet d’ouverture de l’option.


Voir aussi : L’ABCdaire Alain Resnais et L’ABCdaire Andreï Tarkovski : https://prepasaintsernin.wordpress.com/2017/10/16/cinema-audiovisuel-abecedaire-alain-resnais/ https://prepasaintsernin.wordpress.com/2019/06/30/labecedaire-dandrei-tarkovski/

Ecole du Louvre



Résultats Concours d’entrée Ecole du Louvre (3ème année)

2021 : 9 admis sur 9 admissibles (3ème année) — et un total de 33 admis au plan national
+ 1 admis (1ère année)
2020 : Ecole du Louvre -Paris Nanterre-Musée Rodin : Licence 3 « Préparation aux concours de restaurateurs du patrimoine » : 1 admise et 1 admissible (Histoire des arts) / 1ère année : 1 admise (Histoire des arts)
2019 : 3 admis (+ 2 admissibles) / + 1 admis (test probatoire 1ère année)
2018 : 6 admis (sur 6 admissibles)


PRÉPARATION CONCOURS ECOLE DU LOUVRE
Histoire et théorie des arts- CPGE Lycée Saint-Sernin



CALENDRIER DES SÉANCES (sous réserve de modifications)
Intervenants :
M. Axel Hémery, directeur du musée des Augustins, conservateur des peintures
Monsieur Eric Vidal, guide-conférencier au musée des Abattoirs, chargé de cours à l’Université de Toulouse Jean-Jaurès
Mme Nathalie Cournarie, professeur en CPGE, chargée de la spécialité d’Histoire et théorie des arts 

La participation des étudiants est libre, sur la base du volontariat, sans inscription préalable. L’accès aux séances est lui aussi laissé libre. Les étudiants assistent aux séances dans la limite des places disponibles (salle 329).

La préparation est orientée vers le concours d’entrée en 3ème année de 1er cycle (Bac+ 2, concours BEL : épreuve de reconnaissance d’œuvres anonymées dont une hors programme), et non pas en 1ère année (Bac+0 : présélection sur Parcoursup + écrit d’admission : maîtrise des repères spatio-temporels / description d’une œuvre d’art / composition d’histoire de l’art à l’aide d’un programme d’œuvres). 
Mais elle peut cependant être utile aux élèves qui souhaitent se réorienter vers la 1ère année de 1er cycle de l’EDL à la fin de l’hypokhâgne. 
Les élèves de CPGE dans la spécialité d’Histoire des arts peuvent enfin postuler à l’entrée en 2ème cycle de l’EDL sur dossier par équivalence, à l’issue des deux années de classes préparatoires.
Cette préparation peut aussi tenir lieu d’initiation à l’Histoire de l’art.

En savoir davantage sur les concours d’entrée à l’EDL :
. Entrée en 1ère année de 1er cycle : http://www.ecoledulouvre.fr/enseignements/etre-eleve/concours-entree
. Entrée en 3ème année de 1er cycle, concours BEL commun aux deux Écoles Normales Supérieures, réservé aux élèves inscrits dans la spécialité Arts – Histoire et théorie des arts : http://www.ecoledulouvre.fr/sites/default/files/pdf/ssdossier2/NoticeBel2020.pdf   sur cette page, consulter en particulier la bibliographie (attention, page non encore actualisée au 4/10/2020)
Bibliographie proposée par l’École pour la préparation de cette épreuve :
Dans la série Histoire de l’art, Paris, Flammarion, les volumes suivants :
M. Barrucand et C. Heck (sous la dir. de), Moyen Âge. Chrétienté et Islam, Paris, 1996.
C. Mignot et D. Rabreau, Temps modernes. XVe-XVIIIe siècles, Paris, 1996.
F. Hamon, et P. Dagen, Époque contemporaine. XIXe-XXe siècles, Paris, 1998. 

Site du musée du Louvre : https://www.louvre.fr/


Témoignages

Jeanne, Zoé, Aurélie (Ecole du Louvre)

La classe préparatoire, et la spécialité histoire des arts, nous ont permis, particulièrement grâce aux stages en musée, d’acquérir des capacités de réflexion, d’analyse et d’expression orale, décisives pour notre intégration à l’école du Louvre en troisième année de premier cycle (dans le cadre de la BEL). Un enseignement de qualité combiné à nos nombreux contacts avec les œuvres d’art des collections toulousaines nous ont bien préparés à l’approche de l’histoire de l’art développée à l’école du Louvre (fondée sur l’étude des œuvres en salle). Cette école offre également de nombreux projets extrascolaires, avant tout dans le domaine de la médiation (les élèves participent par exemple aux  nocturnes du musée du Louvre ) qui permettent de compléter son enseignement par une première expérience du milieu professionnel. 

Lucie (Essec et Ecole du Louvre)

La classe préparatoire AL est un tremplin vers les Ecoles de commerce qui peut sembler assez surprenant mais qui est tout à fait pertinent et intéressant à envisager. Si vous êtes curieux, ouverts et ambitieux il ne faut pas hésiter à candidater ! Le double diplôme entre l’ESSEC et l’École du Louvre me permet de profiter pleinement de l’enseignement théorique et passionnant de l’École du Louvre tout en bénéficiant des opportunités que m’offre l’École de commerce. Attention, si vous entrez à l’École du Louvre après le concours de la BEL (post prépa) vous ne pourrez pas accéder à cAe double diplôme.



Bibliographie
Nathalie Cournarie

Histoires générales de l’art 
Gombrich Ernst, Histoire de l’art, Londres, Phaidon, 2001
Mignot Claude et Rabreau Daniel (dir.) , Temps Modernes, XVème-XVIIIème siècles, Paris, Flammarion,  2005
Françoise Hamon et Philippe Dagen (dir.), Epoque contemporaine, XIXè-XXè siècles, Paris, Flammarion, 1998

Histoires de l’art spécialisées 
Barbillon Claire, Comment regarder la sculpture. Mille ans de sculpture occidentale, Paris, Hazan, 2017
Bertolino Georgina, Comment identifier les mouvements artistiques, Paris, Hazan, 2018-06-18
Laino Imma, Comment regarder la peinture, Paris, Hazan, 2017

Histoires de l’art par périodes
(à consulter en bibliothèque)
Cornette Joël et Mérot Alain (dir.), Le XVIIème siècle, Paris, Seuil, 1999
Delumeau Jean et Lightbown Ronald, sous la direction de Duby Georges et Laclotte Michel, La Renaissance, Paris, Seuil, 1996
Gaehtgens Thomas et Pomian Krysztof (dir.), Histoire artistique de l’Europe. Le XVIIIème siècle, Paris, Seuil, 1998
Allard Sébastien, L’art français, le XIXème siècle, collection « tout l’art », Flammarion

Littérature et option Lettres Modernes 2022

Equipe pédagogique:

Frédérique Bué
Carole Catifait
Muriel Fazeuille
Maryse Palévody
Muriel Rossetti


Frédérique Bué
Muriel Fazeuille
Carole Catifait


1ère année

Bibliographie 2021-2022

Bienvenue en hypokhâgne au lycée Saint-Sernin. Voici quelques conseils de lecture pour préparer votre rentrée.

Vous venez d’être admis en hypokhâgne : voici une première liste d’ouvrages dans laquelle puiseront vos professeurs d’hypokhâgne. En fonction de la classe dans laquelle vous serez affectés, vos professeurs vous demanderont de lire telle ou telle œuvre. Dès votre admission en hypokhâgne, vous recevrez une bibliographie spécifique.
Si vous êtes en classe de 1ère ou en de terminale et que vous cherchez à commencer à imprégner des lectures d’hypokhâgne, vous pouvez vous inspirer de la liste suivante :

1. Romans

Scarron, Le roman comique
Madame de Lafayette, La Princesse de Clèves
Perrault, Contes
Diderot, Jacques le fataliste
Abbé Prévost, Manon Lescaut
Laclos, Les Liaisons dangereuses
Stendhal, Le Rouge et le noir
Balzac, Le père Goriot
Flaubert, Madame Bovary
Zola, L’assommoir
Proust, Un amour de Swann ( in Du côté de chez Swann)
Gide, Les Faux-monnayeurs
Cendras, L’homme foudroyé
Robbe-Grillet, La Jalousie
Simon, L’acacia

L’ensemble de ces romans servira de base pour les interrogations orales et les dissertations.

– Les interrogations orales du premier semestre porteront sur le roman. Il importe donc de ne pas découvrir au dernier moment le roman.
– La dissertation nécessitera un ancrage solide dans les romans au programme : effectuez le maximum de lectures avant la rentrée date car le mois de septembre sera très chargé dans toutes les matières.

Si ce programme romanesque ne rassasie pas vos désirs de lecture, vous pouvez vous plonger dans les ouvrages suivants qui seront abordés au cours de l’année scolaire. N’hésitez pas à prendre de l’avance et à satisfaire votre curiosité !

2. Théâtre

Corneille, L’illusion comique
Racine, Bérénice
Molière, Amphitryon
Musset, Fantasio
Beckett, En attendant Godot
Koltès, Dans la solitude des champs de coton
Genet, Le balcon

3. Poésie

Marot, L’adolescence clémentine
Du Bellay, Les Regrets
Hugo, Les Contemplations
Baudelaire, Le Spleen de Paris
Rimbaud, Les Illuminations
Corbière, Les amours jaunes
Apollinaire, Calligrammes
Ponge, Le parti pris des choses

Nous vous souhaitons bonne lecture et bonnes vacances
Frédérique Bué
Carole Catifait
Muriel Fazeuille

Pour avoir encore plus de titres à consulter, RDV sur http://saint-sernin.entmip.fr/ , rubrique Classes préparatoires AL/LSH, puis Bibliographies 1ère année hypokhâgne Lettres.


Nous vous soumettons de plus une liste totalement facultative dans laquelle vous pourrez puiser à volonté au cours de l’année scolaire.

Antiquité / Mythologies (nombreux recueils)

J.-P. Vernant, L’Univers, les dieux, les hommes
Vème av. J.-C. : Sophocle, Œdipe-Roi /Antigone

XIIème (en version modernisée): Roman de Tristan dit Tristan et Iseut
Chrétien de Troyes, Le Chevalier de la charrette

XVIème : Rabelais, Gargantua
Montaigne, Essais (De l’éducation des enfants, Des coches, De l’expérience, Du repentir)
Ronsard, Les Amours

XVIIème : Corneille, Cinna /L’Illusion comique

Molière : Le Misanthrope /Tartuffe
Racine, Bérénice
Pascal, Pensées

XVIIIème : Montesquieu, Lettres Persanes

Voltaire, Candide
Marivaux, Le Jeu de l’amour et du hasard
Prévost, Manon Lescaut
Diderot, Jacques le fataliste et son maître
Rousseau, La Nouvelle Héloïse
Beaumarchais, Le Barbier de Séville /Le Mariage de Figaro

XIXème : Chateaubriand, Mémoires d’Outre-Tombe

Lamartine, Méditations poétiques
Hugo, Les Contemplations
Musset, Lorenzaccio /Les Caprices de Marianne
Stendhal, La Chartreuse de Parme
Balzac, La Peau de chagrin/ Le Chef-d’œuvre inconnu
Flaubert, L’Education sentimentale
Zola, Germinal /La Curée

Œuvres de Gautier /Hérédia /Leconte de Lisle
Nerval, Les Chimères /Sylvie /Aurélia
Baudelaire, Les Fleurs du mal

Œuvres de Verlaine /Rimbaud /Mallarmé

XXème : Apollinaire, Alcools /Calligrammes
Proust, A la recherche du temps perdu
Valéry, Charmes

Œuvres de Breton /Aragon /Eluard /Desnos
Claudel, Partage de Midi, L’Echange
Colette, La Naissance du jour

Céline, Voyage au bout de la nuit
Giono, Un Roi sans divertissement
Malraux, La Condition humaine
Sartre, La Nausée /Huis clos
Camus, L’Etranger /La Chute
Œuvres de Sarraute /Robbe-Grillet /Simon
Butor, La Modification /L’Emploi du temps
Duras, Le Ravissement de Lol V. Stein/ Moderato cantabile
Perec, W ou le souvenir d’enfance
Yourcenar, Mémoires d’Hadrien /L’Oeuvre au noir
Genet, Les Bonnes
Ionesco, La Cantatrice chauve
Char, Fureur et mystère
Michon, Vies minuscules
Quignard, Le nom sur le bout de la langue
Œuvres de Saint-John Perse /Michaux /Ponge /Jaccottet /Bonnefoy

Textes critiques

Gérard Genette, Figures II
Jean-Paul Sartre, Qu’est-ce que la littérature ?
Roland Barthes, Le degré zéro de l’écriture
Jean-Pierre Richard, Poésie et profondeur
Gaston Bachelard, L’eau et les rêves

La critique littéraire

Jean-Yves Tadié, La critique littéraire au XX° siècle

La collection Lettres 128 (Nathan Université) permet des révisions rapides et précises. Voici quelques titres utiles :

A. Sancier-Château, Introduction à la langue du XVIIème siècle (Vocabulaire et syntaxe)
G. Forestier, Introduction à l’analyse des textes classiques
C. Fromilhague, Les figures de style
J.-Ph. Miraux, Le personnage de roman
M. Aquien, La versification appliquée aux textes

Dictionnaires

M. Aquien et G. Molinié, Dictionnaire de rhétorique et de poétique
Maingueneau, Les termes clés de l’analyse du discours (Seuil Mémo)
Brunel et alii, Dictionnaire des mythes littéraires (Rocher)
Chevalier et Gheerbrant, Dictionnaire des symboles (Bouquins)
Gérard, Dictionnaire de la Bible (Bouquins)
Dupriez, Gradus. Les procédés littéraires (10/18)
P. Aron, D. Saint-Jacques, A. Viala, Le dictionnaire du littéraire (PUF

Sur l’explication de texte à l’oral

S. Roze, L’explication de texte à l’oral (A. Colin, Synthèses)
E. Ravoux-Rallo et S. Guichard, L’explication de texte à l’oral des concours (A. Colin, Lettres U)


2ème année : Programme de Lettres, cours commun : Conseils de lecture 2022

Maryse Palévody
Muriel Rossetti


Sur le blog PrépaSaint-Sernin, vous trouverez aussi des liens audio et vidéo pour faire connaissance avec les auteurs ou les œuvres ; une bibliographie complémentaire, exclusivement consacrée aux ressources en ligne est consultable sur le blog Les chroniques de Marcel

AXES ET ŒUVRES AU PROGRAMME :
1. AXES
La prose
Littérature et morale
L’œuvre littéraire, ses propriétés, sa valeur 
2. ŒUVRES : 
Madame de La Fayette, La Princesse de Clèves, éd. P. Sellier, Livre de poche, Classiques, n°374, 1999, ISBN : 9782253006725
Denis Diderot, Le Fils naturel, éd. J. Goldzink, GF, n°1177, Flammarion, 2005, ISBN : 9782080711779
Honoré de Balzac, Illusions perdues, éd. P. Berthier, Le Livre de Poche, Classiques, n°21017, 2006, ISBN : 9782253085706
Francis Ponge, Le Parti pris des choses, éd. E. Frémond, Folioplus classiques, n°170, Gallimard, 2009, ISBN : 9782070389933.

Il est indispensable d’acquérir les œuvres dans l’édition de référence, c’est-à-dire celle indiquée ci-dessus. 

Comment se préparer pendant l’été ?

Il faut d’abord lire toutes les œuvres au programme, c’est le plus urgent. N’hésitez pas à annoter l’ouvrage pour vous constituer une série de repères. Vous pouvez ensuite choisir dans la liste qui suit un ou plusieurs articles et/ou ouvrages critiques, sur le thème et/ ou sur les œuvres.

A/ LECTURES EN RAPPORT AVEC LES AXES

L’ŒUVRE LITTÉRAIRE, SES PROPRIÉTÉS, SA VALEUR

Jacqueline Vaissevière et Nadine Toursel, Littérature : 150 textes théoriques et critiques, Armand Colin, coll. « Cursus », 2011 (tous les thèmes au programme sont abordés dans ce manuel)

Emmanuelle Fraisse, Bernard Mouralis, Questions générales de littérature, Seuil, coll. « Points », 2001, en particulier le chapitre 2 « Les œuvres complètes : l’œuvre et ses limites »

Antoine Compagnon, Le Démon de la théorie, Seuil, coll. « La couleur des idées », 1998, en particulier 1 « La littérature », 5 « Le style » ; 7 « La valeur »

Michel Foucault, « Qu’est-ce que la littérature ? » : Foucault, littérature et langage

LA PROSE

Vaste sujet qui donnera lieu à une investigation en classe. On peut commencer par la (re)lecture de quelques textes fameux : 

Gustave Lanson, L’Art de la prose, Lanson, l’art de la prose, 1er chapitre
Sartre, « Qu’est-ce qu’écrire ? » in Qu’est-ce que la littérature ? folio essais, 1948
Roland Barthes, Le degré zéro de l’écriture, « Y a-t-il une écriture poétique ? », Seuil, coll. « Points », 1963
Gérard Genette, Figures II, « Langage poétique, poétique du langage », Seuil, coll. « Points », 1969

LITTÉRATURE ET MORALE

Jacqueline Vassevière, Nadine Tourvel, 150 textes théoriques et critiques, Colin, 2015, en particulier le chapitre « Littérature et morale » 
Quelques maximes, portraits et/ou fables à choisir chez les moralistes du XVIIème
Une œuvre moralement transgressive (conte, roman, pièce de théâtre) par exemple : 

Sade, Les Infortunes de la vertu
Un roman de Céline 
Jean Genet, théâtre, ou Notre-Dame-des-Fleurs, Journal du voleur
Pierre Guyotat, Eden, éden, éden
Gisèle Sapiro, La responsabilité de l’écrivain : littérature, droit et morale en France : XIXème-XXIème siècle, Seuil, 2011 (à consulter en bibliothèque)
Georges Bataille, la littérature et le mal, Folio, 1957 (lire un chapitre de votre choix, sur Emily Brontë, Baudelaire, Kafka…)
Dominique Rabaté, « Morales du solitaire » : Morales du solitaire

B/ LECTURES EN RAPPORT AVEC LES ŒUVRES

MADAME DE LAFAYETTE, LA PRINCESSE DE CLÈVES

Pour se familiariser avec l’atmosphère intellectuelle et littéraire du temps et mesurer quelles influences l’auteure a pu subir, on lira avec profit quelques pages de :
Pascal, Pensées, notamment celles regroupées par L. Brunschvigg sous les titres « Pensées sur l’esprit et sur le style », et « Misère de l’homme sans Dieu »
La Rochefoucauld, Maximes
Une pièce de Racine, par exemple, Andromaque, Bérénice ou Phèdre
Une pièce de Corneille, par exemple Le Cid ou Cinna
Mademoiselle de Scudéry, Clélie, une histoire romaine (folio Gallimard, édition de Delphine Denis)

La critique sur ce roman est pléthorique, voici une sélection de quelques titres, dont aucun n’est obligatoire, à l’exception de l’article de Gérard Genette que la plupart d’entre vous connaissent.

Gérard Genette, « Vraisemblance et motivation », Figures II, 1968 (disponible en ligne à partir du portail Persée)
Henriette Levillain, La Princesse de Clèves de Madame de Lafayette, Gallimard Foliothèque n°46, 1995
Jean-Michel Delacomptée, Passions La Princesse de Clèves, arléa 2012

DIDEROT, LE FILS NATUREL
Outre la présentation faite par Jean Goldzink dans votre édition, et éventuellement un autre drame de Diderot présent dans le même ouvrage, il serait bon de lire quelques pages de :
Diderot, Entretiens sur le fils naturelOn peut se limiter au préambule et aux deux premiers entretiens.
Rousseau, Lettre à d’Alembert sur les spectacles : Rousseau, lettre à d’Alembert
G. Goubier-Robert et E. Bordas, Autour du fils naturel et du rêve de d’Alembert, Atlande

BALZAC, ILLUSIONS PERDUES
Lire l’œuvre et faire quelques repérages (intrigues, lieux, personnages principaux) vous occupera déjà un certain temps. Vous avez déjà en principe quelques lumières sur Balzac et le réalisme, et il serait bon de relire au moins quelques extraits de l’Avant-propos de la Comédie humaine.
Balzac, Avant-propos de la Comédie humaine
José-Luis Diaz commente Illusions perdues, foliothèque, 2001 (épuisé, à consulter en bibliothèque)
Pour comparer la prose de Balzac à d’autres auteurs de son temps, on peut consulter
Proust, Pastiches et mélanges, notamment. « Dans un roman de Balzac » et  » ‘L’affaire Lemoine’, par Gustave Flaubert » : Pastiches et Mélanges – Wikisource
FRANCIS PONGE, LE PARTI PRIS DES CHOSES
Là encore, il faut surtout lire l’œuvre, en n’hésitant pas à ouvrir son dictionnaire pour repérer les sens premiers de certains mots. Ensuite, et pour se rafraîchir la mémoire au sujet des notions d’objeu et d’objoie, on peut lire par exemple :
Entretiens de Francis Ponge avec Philippe Sollers, Seuils, coll. « Points », 1970
Jean-Charles Gateau commente Le Parti pris des choses suivi de Proêmes, Foliothèque, 1997

Bonnes lectures et bonnes vacances, L’équipe de lettres cours commun


2ème année
Lettres Modernes Option 2022



Carole Catifait
carole.catifait@gmail.com


Programme de travail de l’été 2021. Spécialité Lettres Modernes.
Lectures : le programme d’oral. « Lettres d’amour ».

Ovide, Lettres d’amour. Les Héroïdes, trad. du latin par Théophile Baudement, éd. De Jean-Pierre Néraudeau, Paris, Gallimard, « Folio classique » n° 3281, 1999, ISBN : 9782070401536.
Christine de Pizan, Cent ballades d’amant et de dame, éd. et traduction de l’ancien français par Jacqueline Cerquiglini-Toulet, éd. bilingue, Paris, Gallimard, « Poésies/Gallimard » n° 540, 2019, ISBN : 9782072791406.

Je vous conseille de podcaster les émissions de France Culture :

« Christine de Pizan, plume savante », La Compagnie des poètes par Manou Farine, 25/01/2019. Avec Jacqueline Cerquiglini-Toulet, Professeure émérite à l’Université Paris-Sorbonne.
« Ces femmes qui écrivent », La Compagnie des auteurs par Matthieu Garrigou-Lagrange. 31/01/2019.

Et de lire l’article en ligne sur Cairn : « Promenade en féminie : Christine de Pizan, un imaginaire au féminin », Thérèse Moreau. https://www.cairn.info/revue-nouvelles-questions- feministes-2003-2-page-14.htm
Ainsi que l’article de Nathalie Koble, sur en-attendant-nadeau.fr : « L’amour courtois ou l’union sous contrainte », 24/09/2019.

On peut consulter l’exposition virtuelle : https://gallica.bnf.fr/html/EN/manuscrits/christine-de- pisan,ainsi que celle sur l’art d’aimer au Moyen Âge (toujours sur le site de la BNF) : http:// expositions.bnf.fr/aimer/

Fiches : la préparation du commentaire hors programme de l’écrit. 1) Histoire littéraire :

La littérature française, I et II, sous la direction de Jean-Yves Tadié, « Folio Essais ». Les cubes vont vous expliquer…et vont continuer leurs fiches, avec un peu d’avance sur les carrés.

2) Grammaire :

Le Grévisse de l’étudiant, grammaire graduelle du français, (Deboeck, supérieur) Cécile Narjoux. Oui ça a l’air colossal, mais l’index est bien fait et commencez par combler vos manques ou approximations. Une grammaire qui va vous faire aimer la grammaire.

3) Manuels techniques :

Figures de style, rhétorique, etc. Gardez celui de l’hypokhâgne ou du lycée. Sinon :
Dictionnaire des termes littéraires, Van Gorp et alii, « Champion classiques », Références et Dictionnaires.
Précis de versification, Brigitte Buffard-Moret.

Bel été à toutes et à tous, CC.